Nuca dejes que se lleven la luz detrás de tus ojos.
Todo comienzo tiene su fin. Pero, como escuché una vez y mil más "Nuca dejes que se lleven la luz detrás de tus ojos".
Ya os comenté un poco de mi historia, pero hay algunos otros detalles que quizás son un poco más personales. Aún así quiero compartir con vosotros alguno más. El primero tiene que ver con la asignatura de tecnología.
Desde pequeña, en el colegio y en el instituto, siempre he tenido una guerra con la tecnología. Me he visto obligada a usarla, aunque yo siempre he sido más de papel y boli. Nos llamaban nativos digitales, pero yo no me consideraba una de ellas.
Aún así, la tecnología avanza cada vez más y me he visto obligada a aprender a la fuerza, por ello quizás mi odio hacia ella. Cuando me enteré de que tendríamos que comenzar esta asignatura pensé que ya iba a ser lo mismo de siempre, hacer trabajos de mala gana con algún programa.
Tengo que admitir que me estaba equivocando. Desde que comenzamos el curso siempre me han tenido que ayudar a hacer hasta lo más simple del ordenador, la tablet e incluso el móvil. Ahora esas mismas personas que me ayudaban se quedan impresionadas del cambio que he dado. Ahora incluso ayudo a los demás y ya por fin le veo algo útil a la tecnología.
La asignatura de TIC me ha enseñado mucho a cerca de como usar programas, IA e incluso el blog, el cual admito que lo he disfrutado bastante, incluso lo he llegado a ver como algo más personal y no solo como un trabajo más. En definitiva, creo que me ha abierto muchas puertas en este campo, ya puedo decir que me gusta a tecnología y a cambiado mi forma de mirar el mundo, ahora sé analizar todo al detalle, ahora sé que los educadores sociales vemos el mundo desde una perspectiva única.
Y el segundo detalle que os quiero contar tiene que ver con las luces.
Si, lo sé, quizás es algo repetitivo, el nombre del blog, algunas publicaciones, los títulos de las actividades, pero todo tiene un por qué.
Os comenté que mi madre se fue a otra comunidad, pero no que después de que ella se fuera, yo fui con ella unos cinco años después. Y allí estaba yo, una niña de 15 años recién cumplidos, que nunca había salido de su colegio en Cáceres, que nunca había enfrentado algo tan grande como el cambiar de ciudad, mudarse a un pequeño pueblo y menos empezar de cero, sin nadie más que tu madre, tu padrastro y tus dos hermanos pequeños. Aún llevándome doce y quince años con ellos, eran la pequeña luz que iluminaban mis días.
Era complicado llegar a un sitio de nueva, sin conocer nada. Y sé que muchos de vosotros habéis pasado por eso mismo este año. Pero, al final del día, yo no tenía nada que me atara a ese lugar. Mis amigos, mi familia, todo lo que tenía lo había perdido, lo había dejado atrás, para llegar a un sitio al que quizás no pertenecía, no podía ser yo o simplemente no encajaba con lo que querían que fuera.
De todas formas mis pequeñas luces, creo que sabéis que no me quedé allí, al final volví a Cáceres y comprendí que la frase de "No valoras lo que tienes hasta que lo pierdes" es la más real del mundo. Por ello ahora valoro todas las pequeñas cosas que me da la vida y no dejo que se lleven la luz que hay detrás de mis ojos. Un día la recuperé y no voy a dejar que se vuelva a ir.
Creo que ya es hora de que sepáis que no tengo tanta imaginación como para decir esa frase sin tener un respaldo. Es hora de que sepáis de donde sale esta frase y por aquí os dejo un pequeño vídeo.
Exactamente, "The light behind your eyes" de My chemical romance. Una canción que para mí es algo más que simplemente letras, palabras y una melodía. Para mí fue un pilar fundamental de mi vida.
Quizás os suene algo exagerado, pero creerme que era así, por mucho que yo quisiera volver con mi padre a Cáceres hay algo llamado custodia, que siempre me ha dado mucho la lata, y que tiene que llevar un proceso judicial. Hasta el momento en el que pude salir de lo que para mí era algo parecido al infierno lo único que me sostenía era el apoyo incondicional de todos lo que estaban en Cáceres y esta canción.
La encontré de casualidad, era un grupo que no escuchaba mucho, pero un día simplemente inundó mis auriculares y no se fue de ellos. Me enganchó su potencia, la resiliencia que transmite y el mensaje. Desde ese día no la he olvidado, sus versos, sus frases, su melodía. Llegué a aprendérmela entera y a día de hoy, con casi 19 años, puedo cantarla sin equivocarme. Supongo que las cosas que te marcan no se olvidan y con esta canción me pasa eso.
Mis pequeñas luces, un día yo no estaré, este blog llega a su fin y aunque quede en nuestros recuerdos, quiero que, como yo aprendí de esta canción nunca dejéis que se lleven la luz que hay detrás de vuestros ojos.
Nunca dejéis que se lleven vuestra esencia, guardarla como si fuera el tesoro más preciado del mundo. Aquella persona que tiene luz en sus ojos es capaz de iluminar incluso los días más oscuros, de contagiar esperanza sin decir una sola palabra y de recordarnos que, pase lo que pase, siempre hay algo dentro de nosotros que merece ser protegido.
No dejéis que nadie apague esa luz. Porque, cuando uno la cuida, no solo se salva a sí mismo, también guía a los demás.
Hasta siempre mis pequeñas luces✨.


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