Segundo movimiento: lo de fuera
Siempre hay algo que nos molesta. Que no entendemos o que simplemente no queremos entender. El otro día precisamente estaba hablando de un tema así. Quizás simplemente necesitamos mirar desde otra perspectiva y mirar desde fuera de nuestra propia persona. A veces hay que hacer ese segundo movimiento: lo de fuera y comprender que hay algo más y quizás tenemos una problemática social bastante cerca.
Ahora os invito a ver el pequeño vídeo que he grabado en mi barrio, más concretamente en el parque y el garaje. También quiero haceros una pregunta: ¿Qué problemática social veis?
Tengo la oportunidad de vivir en un barrio muy tranquilo, no es nada extravagante, es simple, pequeño, con gran cantidad de vecinos que siempre que te ven te saludan e incluso se paran a hablar contigo. Aunque hay un pequeño problema del que llevo años siendo consciente, pero solo de mi parte.
Da la casualidad de que mi habitación da justo a nuestro garaje, más concretamente a una calle donde se encuentran varios adosados, donde juegan cada tarde un montón de niños. Para añadir a la situación, justamente estoy encima de un pequeño pasadizo que comunica los portales con el garaje y si pasas por ahí con los patines o las bicis, se escucha bastante, incluso a veces llega a ser molesto.
El otro día estaba quejándome precisamente de esto, pero entendí una cosa que nunca había pensado. Miré desde fuera de mi persona y me puse en el lugar de los padres que viven en los adosados y pensé. Quizás el pequeño parque que hay cerca no esté bien acondicionado, quizás ya esté un poco viejo, al final yo misma iba de pequeña allí y nunca he visto si alguna vez lo han reformado. Quizás los padres se sienten más seguros en la inseguridad cercana del garaje. Al final, los niños que juegan aquí están muy expuestos a los coches.
Tras dar una pequeña vuelta pude verlo, el parque viejo, lleno de piedras y en malas condiciones. Luego está el garaje, un lugar no muy seguro por el tránsito de los vehículos y lleno de coches que pueden ser dañados.
Al final, como el propio nombre de mi calle nos sugiere, creo que hay que tener un poco más de tolerancia y ponerse en el lugar de los demás.


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