Ama, ama y ensancha el alma
A veces sentimos que necesitamos salir de nuestra zona de confort para poder despertar, para dejar el camino social alquitranado y que no se nos queden pegadas las pezuñas. Este fin de semana hice precisamente eso. Acudí a las Jornadas de Cooperación y Participación de la UEx.
Pero no fui sola. Contaba con la compañía de Irene y Marina, al igual que de más amigos y compañeros de otros grados.
Necesitamos conocer y comprender perspectivas diferentes, que nos aportan opiniones nuevas y pueden ayudarnos a conocernos un poquito más.
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| Imagen cedida por Marina |
Han sido tres días intensos, en los que en cada momento sentimos la energía que nos transmitían las actividades. Comenzamos con una jornada de bienvenida, donde nos dieron unas identificaciones, nos presentamos superficialmente y nos motivaron a jugar a un juego para poder conocer a los demás participantes de las jornadas.
Hemos tenido varios talleres consecutivos, sobre normativa, legislatura, oratoria, creación de actividades y sobre todo el que nos llamó más la atención; un taller sobre igualdad de género, impartido por una alumna de segundo curso de Psicología, Lucía Sánchez.
Nos llamó mucho la atención este taller ya que abordamos temas como el sexismo hostil (Creencia de que la mujer es inferior y el hombre debe cuidarla en todo momento) y la interseccionalidad (Sistema de análisis de factores para poder decidir la posición privilegiada o de opresión de una persona concreta), los cuales hemos conocido a través de la asignatura de sociología. Por lo tanto vimos que tenía una clara relación con la Educación Social.
El taller a parte de explicar términos, tenía una actividad prática bastante sencilla y a la vez muy potente. La actividad consistía en lo siguiente:
Las personas voluntarias se colocaban un papel en la frente, algo parecido a la dinámica del juego ¿quien soy?, y los demás debían tratar a esa persona según lo que tenía escrito. Algunos contaban con frases agradables y otras desagradables, como por ejemplo, elógiame solo por mi físico o impaciente, entre otros.
Al final comprendimos el término más importante, la reestructuración cognitiva, el cual es un proceso por el que nos creemos lo que los demás dicen de nosotros, aunque realmente no seamos así.
Salimos del taller entendiendo que las etiquetas, tanto negativas como positivas pueden llegar a tener consecuencias en nosotros y por lo tanto hacer que nos estanquemos en ellas y no veamos más allá.
Por mi parte comprendí que debemos mirar más allá de las etiquetas que les ponemos a las personas, al igual que no debemos dejar que estas nos influyan. En conclusión, como decía Robe, debemos amar, amar y ensanchar el alma.



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